lunes, 19 de junio de 2017

Villa romana de La Tejada (Quintanilla de la Cueza. Palencia)

La villa romana de La Tejada está muy próxima a la otra villa palentina de La Olmeda. Su descubrimiento se remonta al año al año 1970. Como suele ocurrir, el hallazgo se realizó por puro azar por parte de un labrador.

La villa fue excavada entre los años 1971 y 1978, en diversas campañas. El área excavada muestra únicamente la zona termal de una gran villa romana, es decir, solo se conoce una mínima parte (se calcula que solo ha visto la luz un tercio de las dimensiones totales) de la extensión que ocuparía la villa. Según los sondeos realizados parece que la villa se extendería hacia el norte y oeste de las construcciones conocidas.

El material localizado parece ofrecer una cronología que abarca desde el siglo II d. C hasta el siglo V d. C. Aunque la época de esplendor se viviría desde finales del siglo III d. C al primer tercio del siglo IV d. C. En este momento se vive una migración, por parte de la población curial, al medio rural huyendo del pago de las tasas. En esta época las villas sufren importantes reformas para agrandarlas y convertirlas en viviendas permanentes con todas las comodidades de las ciudades (termas, etc.).

En la villa romana de La Tejada destacan don elementos:
  • Mosaicos.
  • Sistemas de calefacción.

 

Estancias de la villa

Nada más entrar al yacimiento nos encontramos con la estancia de mayores dimensiones. Se ha interpretado como un vestuario, ya que desde ella se tiene acceso, por medio de tres escalones, a una pequeña piscina de agua fría.

Vestuario y piscina de agua fría
Vestuario y piscina de agua fría

Aún se conserva la tubería de plomo del desagüe de la piscina.

Desagüe de la piscina
Desagüe de la piscina

El suelo del vestuario estaba decorado con un magnífico mosaico con una figura central y rodeada de cuatro bustos que representan las cuatro estaciones. De ahí que el nombre del mosaico sea el de mosaico de las Cuatro estaciones.

Mosaico de las cuatro estaciones. Villa romana de la Tejada
Mosaico de las cuatro estaciones

Al otro lado de la pasarela que permite la visita, encontramos una estancia con un mosaico geométrico donde se especula pudieron estar las letrinas. Y pegada a esta estancia se localiza la parte más antigua excavada hasta la fecha que ya se encontraba desaparecida en el siglo IV d. C.

Letrinas. Villa de la Tejada
Letrinas

Estancia mán antigua. Villa de la Tejada
Estancia más antigua

Una estancia de grandes dimensiones da acceso, por un lado al vestuario y por otro al pasillo de orientación este-oeste del segundo bloque. Esta estancia presenta un mosaico de nudos salomónicos.

Mosaico de nudos salomónicos. Villa de la Tejada
Mosaico de nudos de Salomón

El segundo sector mencionado, articula seis estancias en torno a un pasillo orientado de este a oeste. Todas las habitaciones están pavimentadas con mosaicos.

Pasillo este-oeste. Villa de la Tejada
Pasillo este-oeste

Hay una última zona formada por estancias en las que se conservan diferentes tipo de hypocaustum, pero no queda ni rastro de los mosaicos que, sin duda, decoraron estas estancias.

Estancias con Hypocaustum. Villa de la Tejada
Estancias con Hypocaustum

Un último sector se extiende al oeste de la zona excavada, pero no está abierta para visitas.

Mosaicos

Los mosaicos cubren la mayor parte de las habitaciones de la villa. Los temas representados son variados. Predominan los temas figurados y las alegorías, como el mosaico de las cuatro estaciones, el mosaico de los peces, el mosaico de Neptuno o el mosaico de Leda y el cisne.

Mosaico de los peces. Villa de la Tejada
Mosaico de los peces

Muchos de los mosaicos se encuentran deteriorados en su parte central. Esto es debido al saqueo que sufrió la villa, especialmente en época medieval. Principalmente buscaban los ladrillos que formaban parte de los sistemas de calefacción.

Para saber qué habitaciones contaban con este tipo de sistema, los saqueadores hacían un boquete en el centro de las estancias destruyendo parte del mosaico. En caso de que hubiera hypocaustum debajo levantaban el resto del mosaico para obtener los ladrillos. En caso contrario el mosaico se "salvaba" aunque con importantes daños, como se puede observar en la mayoría de las estancias.

Mosaico dañado por saqueadores. Mosaico de Neptuno. Villa de la Tejada
Mosaico dañado por saqueadores. Mosaico de Neptuno

También hay numerosos mosaicos que presentan motivos geométricos, bien acompañando a los figurados o bien de forma aislada, como nudos salomónicos, esvásticas, rombos o rosas de los vientos, entre otros.

Mosaico con esvásticas. Villa de la Tejada
Mosaico con esvásticas

Sistemas de calefacción (Hypocaustum)

Uno de los elementos destacados de la villa romana de la Tejada es la gran cantidad de estancias levantadas sobre sistemas de calefacción, así como la gran diversidad de sistemas empleados.

Este sistema constaba de un horno construido en piedra y situado en la pared exterior de la habitación que se comunicaba con ésta a través de un orificio que permitía el paso del aire caliente producido mediante leña.

Básicamente encontramos tres sistemas empleados:
  • Hileras de pilas de ladrillos de sección cuadrada sobre los que se situaba el suelo pavimentado con mosaicos.
  • Parte de pilas combinado con arcos de ladrillos.
  • Galerías subterráneas por las que circulaba el aire. 

Hypocaustum de galerías subterráneas. Villa de la Tejada
Hypocaustum de galerías subterráneas

Hypocaustum con arcos de ladrillos. Villa de la Tejada
Hypocaustum con arcos de ladrillos

Hypocaustum con pilas de ladrillos. Villa de la Tejada
Hypocaustum con pilas de ladrillos

Una villa interesante, cuya visita se puede combinar con la cercana villa romana de la Olmeda y visitar el museo de Saldaña para completar una jornada de descubrimientos arqueológicos.

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INFORMACIÓN PRÁCTICA:
  • Información práctica para visitar la villa en la página de la diputación de Palencia dedicada a la villa romana de la Tejada.
  • La villa romana de la Olmeda dispone de una página web con toda la información necesaria para su visita. 
  • Dentro de la página de la diputación también se puede localizar información para la visita al museo de Saldaña.


jueves, 8 de junio de 2017

Museo Cerralbo (Madrid)

Este museo se encuentra en lo que fue la residencia de D. Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), marqués de Cerralbo, y su familia. El edificio per se tiene un incuestionable valor como ejemplo de la forma de vida aristocrática de finales del siglo XIX y principios del XX.


Pero, para los amantes de la arqueología, tiene un valor añadido debido al papel del marqués de Cerralbo en la historia de la arqueología española.

Este edificio fue construido entre 1883 y 1893 con un doble objetivo: vivienda y lugar de exposición de los objetos reunidos por el marqués de Cerralbo en su inagotable sed coleccionista. El museo y su colección se sitúan en dos de sus cuatro pisos: el entresuelo o primer piso, destinado a la vida cotidiana; y el piso principal, dedicado a la vida social de la familia.

La entrada al edificio por el Gran Portal que da acceso a la Escalera de Honor es espectacular y nos ofrece una pincelada de lo que vamos a contemplar a lo largo del recorrido.

Escalera de Honor. Museo Cerralbo
Escalera de Honor. Museo Cerralbo

En esta planta se suceden las dependencias privadas de la familia: salones (salón de música,, y otras salas menores), dormitorios, comedor, galería de verano y el acceso al jardín. Por sus nobles pasillos nos podemos asomar a la intimidad de la aristocracia del siglo XIX y XX.

Sin embargo, el máximo esplendor queda reservado para el piso principal destinado para recibir. Aquí la decoración es más refinada y cuidada, con una distribución pensada para mostrar a los invitados las piezas de las diversas colecciones del marqués. Un espacio pensado para la exhibición.

En este piso se suceden objetos de lo más dispares: armaduras, lienzos, dibujos, porcelana, incluso plantas exóticas.

Armería. Museo Cerralbo
Armería. Museo Cerralbo

Atravesamos estancias de nombres coloridos para llegar a un rincón que haría las delicias de cualquier arqueólogo: el salón estufa. Concebido inicialmente como invernadero de plantas exóticas, el salón terminó convertido en un gabinete de coleccionista. Aquí el marqués de Cerralbo acumuló objetos arqueológicos extraídos de las numerosas excavaciones en las que participó: desde útiles neolíticos, a vasos griegos o armas ibéricas (fue una desilusión encontrarnos con un cordón que nos impedía el acceso a esta sala).

Sala árabe y salón estufa al fondo. Museo Cerralbo
Sala árabe y salón estufa al fondo. Museo Cerralbo

A pesar de la decepción, aún quedan salas destacadas por visitar. En la sala de las columnitas no encontramos con una impresionante colección de figuras (egipcias, griegas, etruscas y romanas) sobre pequeñas columnas.

Sala de las columnitas. Museo Cerralbo
Sala de las columnitas. Museo Cerralbo

A continuación se suceden salas ricamente decoradas para impresionar a los visitantes, salas donde conversar, donde jugar al billar y donde compartir una buena comida. Muchas de ellas decoradas con impresionantes pinturas murales, muy llamativas las escenas pictóricas que decoran la Sala Chaflán, que precede al despacho del marqués.

Sala Chaflán. Museo Cerralbo
Sala Chaflán. Museo Cerralbo

Pero las salas que más me impresionaron fueron, como no podía ser de otro modo, aquellas en las que el marqués escondía el conocimiento del que se hizo rodear.

Primero localizamos el despacho del marqués de Cerralbo donde recibía a las visitas ilustres, saturada de piezas de colección y donde ha quedado impresa su personalidad.

Despacho. Museo Cerralbo
Despacho. Museo Cerralbo

La siguiente sala contrasta con el despacho por la falta de ornamentación, una estancia sobria y con pocas distracciones. Nos encontramos en la magnífica biblioteca donde se exponen cerca de 10.000 volúmenes (fue considerada una de las más completas en cuanto a temas arqueológicos), una muestra de la insaciable curiosidad intelectual del marqués de Cerralbo.

Biblioteca. Museo Cerralbo
Biblioteca. Museo Cerralbo

Dejamos las estancias dedicadas al conocimiento y nos adentramos en las tres galerías donde se exponen numerosas obras artísticas de incalculable valor. Un lugar pensado para la exhibición ante los invitados.

Las galerías nos conducen a la Sala de Baile lugar donde, además de dedicar el espacio a la danza, se realizaron importantes exposiciones arqueológicas.

Sala de Baile. Museo Cerralbo
Sala de Baile. Museo Cerralbo

El marqués de Cerralbo desarrolló una intensa actividad política a lo largo de su vida como miembro del partido carlista. Pero lo más interesante, al menos para esta página, es su intensa actividad como arqueólogo.

Fue nombrado miembro de la Real Academia de la Historia en 1908 y estuvo vinculado a numerosas instituciones científicas y culturales de la época: Instituto de Paleontología Humana de París, Academia de Antropología de Nuremberg, etc. Sufragó y participó en importantes excavaciones arqueológicas, sólo en el entorno de su palacio de Santa maría de Huerta (Soria) costeó y dirigió más de un centenar de excavaciones arqueológicas en el curso alto del Jalón.

Algunas de las excavaciones más conocidas fueron: 
Destacó en la introducción de nuevas metodologías (como el uso de la fotografía de campo) lo que supuso, a pesar de que visto con la mirada actual resulten prácticas obsoletas e incluso poco adecuadas, una gran evolución en esta disciplina.

Profesionalmente mantuvo contactos con numerosas figuras eminentes de la época como E. Cartailhac, H. Breuil, A. Schulten o Amador de los Ríos, personajes que casi se miran en la actualidad con veneración y recubiertos de una pátina de leyenda.

Esta vida inquieta se plasma en el magnífico Palacio de Cerralbo, donde se exponen algunos de los resultados de su inquietud intelectual.

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INFORMACIÓN PRÁCTICA Y BIBLIOGRAFÍA :


viernes, 5 de mayo de 2017

Parque Arqueológico de Recópolis (Zorita de los Canes. Guadalajara)

En Castilla la Mancha se planificó una red de Parques Arqueológicos, uno por cada una de las provincias, de los cuales en la actualidad se pueden visitar:
Recópolis fue situada en el Cerro de la Oliva (Zorita de los Canes. Guadalajara) en el año 1893. Desde entonces se han realizado numerosas excavaciones interrumpida por periodos de "olvido". El primero en excavar en el emplazamiento fue el famoso Juan Cabré ente los año 1945 y 1946.

Desde Recópolis se dominaba (y domina) un amplio territorio que tiene como gran protagonista el curso del río Tajo que serpentea a los pies del cerro, a su alrededor una amplia vega agrícola.

Zorita de los Canes y río Tajo desde Recópolis
Zorita de los Canes y río Tajo desde Recópolis

La importancia de este yacimientos reside principalmente en el hecho de que, hasta la fecha, es la única ciudad de nueva planta de época visigoda. Los visigodos, en líneas generales, ocuparon los mismos emplazamientos que en época romana y son pocas las construcciones de época visigoda conocidas.

La construcción de la ciudad se remonta al año 578 por el rey Leovigildo en honor a su hijo Recaredo futuro rey. La fundación se realiza en un contexto singular. Leovigildo realizó numerosas campañas militares contra los bizantinos y otros pueblos asentados en la península (suevos, sappos, cántabros), los éxitos obtenidos le permitieron una cierta cohesión territorial del reino visigodo y el refuerzo del poder monárquico. Dentro de este proceso de reafirmación de la monarquía se realiza el engrandecimiento de la capital (urbs regia), Toledo, y la fundación de Recópolis. El esplendor de la ciudad queda recogido por cronistas de la época como Isidoro de Sevilla o Juan de Biclaro.

Recópolis. Vista general
Recópolis. Vista general

Recópolis estaba rodeada de una muralla con torres de planta cuadrada en la que se abrían las puertas que daban acceso al recinto urbano. Constituida por dos paramentos, interior y exterior, de sillares y sillarejos y ente ellos un relleno.

Muralla
Muralla

Se penetra en Recópolis por una calle que asciende hacia la parte alta de la ciudad y escoltada por una zona de viviendas y edificios comerciales. Entre estos edificios se han identificado algunos con usos específicos (taller de vidrio, orfebrería). Las viviendas eran de planta rectangular.

Vivienda
Vivienda

Edificio comercial
Edificio comercial

El conjunto palatino estaba formado por:
  • Palacio.
  • Iglesia
  • Puerta monumental.

Conjunto palatino
Conjunto palatino

En la parte alta de la ciudad se sitúa el conjunto palatino. El acceso se realizaba por una puerta monumental de donde partía la calle principal de la ciudad (por la que hemos ascendido hasta este punto). Actualmente solo podemos vislumbrar lo que fue, ya que solo se conserva el basamento.

Puerta monumental
Puerta monumental

El edificio que representaba el centro de poder era el Palacio, situado en la parte más elevada presidiendo el resto del recinto palatino y visible desde todos los puntos de la ciudad. En ellos se alojaban los altos dignatarios y contenían los órganos de gobierno de la ciudad.

Palacio
Palacio

El Palacio sufrió numerosas reformas y ampliaciones. En época andalusí, entre finales del siglo VIII e inicios del IX, se produjo un incendio que destruyó gran parte del palacio de época visigoda. En su lugar se construyó una fortaleza, de esta época son las compartimentaciones interiores y los muros exteriores.

Restos de época andalusí
Restos de época andalusí

La Iglesia palatina se situaba en la zona oriental. Se trata de un edificio en forma de cruz latina. La entrada daba acceso al nártex, a través del cual se accedía al recinto. 

Acceso a la Iglesia palatina
Acceso a la Iglesia palatina

Desde el nártex se accedía a la nave central que era la zona destinada a los fieles (personas bautizadas).

Nártex
Nártex

Nave principal. Iglesia palatina
Nave principal. Iglesia palatina

La cabecera estaba formada por el ábside, donde se situaba el altar y el crucero. Éstos eran los espacios reservados al clero.

Crucero. Iglesia palatina
Crucero. Iglesia palatina

Ábside. Iglesia palatina
Ábside. Iglesia palatina

Tras la época visigoda Recópolis tuvo una dilatada ocupación en época andalusí (como se ha comentado el Palacio fue reformado y reconvertido en fortaleza). En el siglo IX Recópolis queda abandonada y pasa a ser utilizada como cantera.

En el año 1085 Zorita y todo su territorio pasa a manos cristianas y, con ello, también la zona ocupada por Recópolis donde se constata la fundación de una aldea en 1156 y sobre las ruinas de la Iglesia visigoda se edifica una iglesia románica con un cementerio asociado.

Cementerio
Cementerio

La aldea tuvo continuidad hasta el siglo XIV en el que queda abandonada. El edificio más moderno del yacimiento es la ermita, construida sobre los restos de la Iglesia románica del siglo XII, en el siglo XV.

El uso de Recópolis como cantera en el siglo IX provocó la extracción de sillares y elementos decorativos que se utilizaron para la construcción de Zorita y su castillo, donde se pueden observar materiales procedentes de la antigua Recópolis.

Castillo de Zorita de los Canes
Castillo de Zorita de los Canes

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INFORMACIÓN PRÁCTICA:



sábado, 22 de abril de 2017

Dolmen de El Alto de la Tejera (Carrascosa de la Sierra. Soria)

El Dolmen de El Alto de la Tejera fue el primer dolmen conocido y excavado en la zona de Alto Duero (aunque posteriormente se han localizado otros monumentos similares), lo que documentaba la existencia de arquitectura megalítica en la zona. Se sitúa en el término de Carrascosa de la Sierra y a una significativa altitud, próxima a los 1350 m.

Se da la circunstancia, especialmente favorable para los amantes de la arqueología, de encontrarse en las proximidades de otros restos arqueológicos interesantes, ya que la Sierra del Alba (que sirve de horizonte a esta estructura) esconde restos de un buen número de castros celtibéricos de la II Edad del Hierro, concretamente de los pelendones. Se ha señallizado un PR (PR-SO 69 Ruta de los Castros o de la Sierra del Alba) que permite acercarse a estos castros: Los castillejos, El castillejo, Alto de la Cruz y Los castillejos (este término es utilizado de manera reiterada dificultando la identificación).

La localización del dolmen no es sencilla ya que no existen indicaciones, ni en Carrascosa de la Sierra ni en Castilfrío de la Sierra, por lo que será necesario localizar el lugar y llevar la ruta aprendida de casa. Se accede a través de pista forestal, por lo que habrá que recorrer unos tres kilómetros en dirección hacia los molinos que delimitan el horizonte.

El dolmen consta de una cámara circular de unos 3 metros de diámetro centrada en el túmulo y delimitada por grandes bloques de piedra. La cubierta, desaparecida, debió realizarse con grandes lajas de piedra que podrían corresponderse con algunos de los bloques localizados en las inmediaciones.

Cámara. Dolmen de El Alto de la Tejera
Cámara. El Alto de la Tejera

El acceso a la cámara se realizaba por un corredor que se iniciaba en el mismo límite del túmulo. El corredor presenta un trazado ligeramente curvado, orientación este-sureste y está construido con piedras de proporciones menores a la sutilizadas en la cámara.

A lo largo del corredor, durante las excavaciones, se reconocieron tres lajas dispuestas de forma transversal al eje del pasillo produciendo su segmentación.

Corredor. Vista frontal
Corredor. Vista frontal

Corredor. Vista lateral
Corredor. Vista lateral

Cubriendo el dolmen se documenta un túmulo de unos 18 metros de diámetro construido de manera irregular, y muy alterado por la acción del arado y los amontonamientos de piedra. Aún así es perceptible de forma clara el contorno del mismo.

Túmulo. El Alto de la Tejera
Túmulo. El Alto de la Tejera

En el momento de excavar el monumento megalítico este se encontraba muy alterado. La mayoría de los restos materiales localizados se corresponden con restos líticos (lítica tallada y pulimentada) concentrados en la cámara y la zona de acceso a la misma.

También se localizaron restos cerámicos, aunque en menor proporción. Principalmente se trata de fragmentos de cerámica lisa y de superficie alisada. Entre los fragmentos se ha localizado alguno de cerámica campaniforme con motivos decorados.

Los restos localizados y su localización en el monumento funerario ha permitido concluir que hubo una deposición sucesiva de los cuerpos en diferentes periodos que abarcaría desde el Calcolítico hasta los primeros momentos del Bronce Antiguo.

Dolmen de El Alto de la Tejera. Vista general
Dolmen de El Alto de la Tejera. Vista general

En función de los descubrimientos realizados en la zona y datados en la misma época de uso de este enterramiento, se ha interpretado que este dolmen además de su contenido ritual funerario, se constituía en un hito o punto de referencia, como una demarcación territorial. Esta hipótesis se ha barajado en otras ocasiones en relación a estos monumentos funerarios.

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BIBLIOGRAFÍA: 
  • JIMENO MARTÍNEZ, A; FERNÁNDEZ MORENO, J.J. 1992. El dolmen de "El alto de la Tejera" (Carrascosa de la Sierra, Soria). El fenómeno megalítico en el Alto Duero. Trabajos de Prehistoria. 49, PP. 155-188. (pdf. 5 MB)

Pinturas rupestres del Monte Valonsadero (Soria)

El monte de Valonsadero situado a tan solo 8 kilómetros de Soria, es un lugar frecuentado por los sorianos como zona de esparcimiento. Existe un carril-bici que permite unir la capital con este lugar.

Varios Senderos de Pequeños Recorrido (PR) bien señalizados recorren este lugar y permiten adentrarse en los densos robledales o recorrer la ribera del río Pedrajas. Entre sus rincones parajes de singular belleza.

Valonsadero
Valonsadero

Una de las características de este entorno son los afloramientos rocosos. Escondidas y dispersas entre los abrigos rocosos se esconde un rico patrimonio poco conocido de pinturas rupestres.

Abrigos rocosos. Valonsadero
Abrigos rocosos. Valonsadero

Las manifestaciones artísticas se corresponden con lo que se conoce como arte esquemático, por ser representaciones esquemáticas o abstractas, en clara contraposición con el arte de etapas previas o algunas que se desarrollan casi de manera simultánea (como el arte  naturalista que caracteriza al arte levantino). Estas manifestaciones tienden a la simplificación.

Las principales representaciones son:
  • Zoomorfas y antropomorfas 
  • Símbolos (ídolos, símbolos solares, etc.) que se han asociado a la posible implantación de una nueva mentalidad religiosa.
Dado el grado de abstracción, algunos investigadores han defendido el hecho de que se pueda tratar de una escritura arcaica. Aunque en la actualidad su significado y finalidad no se ha podido determinar y existen diversas teorías al respecto.

Su datación no es menos problemática. De forma tradicional se han asociado a sociedades del Calcolítico (entre el IV y el II milenio a. C), aunque con pervivencia durante la Edad del Bronce.


Las pinturas de Valonsadero se dieron a conocer en el año 1951, desde ese momento se han descubierto 35 estaciones (con un catálogo de más de 530 figuras) con representaciones dispersas por este entorno natural en distinto estado de conservación y predominio de de la figura humana y animal.

Se ha señalizado un recorrido que permite visitar once de las estaciones con las pinturas mejor conservadas, fácil de seguir y sin ninguna pérdida. A lo largo de esta ruta podremos ver una buena representación de este arte esquemático.

Figuras antropomorfas
Figuras antropomorfas. Las covatillas

También son visibles algunas agrupaciones donde se combinan representaciones antropormorfas, zoomorfas y de símbolos diversos. En cualquier caso estamos ante representaciones de pequeño tamaño donde las figuras oscilan entre los 15 cm y los 20 cm, que aprovechan las formas naturales de las rocas para completar los trazados.

Peña Somera
Peña Somera

En algunos paneles hay un gran profusión de símbolos, combinados con representaciones zoomorfas y antropomorfas, como es el caso de El Mirador o El Covacho del Morro.

El Mirador. Valonsadero
El Mirador

En cualquier caso queda de manifiesto una técnica pictórica simple y bastante uniforme con el uso de tintas planas. En primer lugar se trazaba el perfil y posteriormente se rellenaba de pintura por la aplicación del color de forma directa con los dedos, para los trazos  más gruesos, o el uso de pinceles más afilados para los trazos más finos.

Las figuras son todas de color rojizo, obtenido a partir de las rocas del entorno (que eran molidas y mezcladas con aglutinantes orgánicos).

Covacho del Morro
Covacho del Morro  

Fuera de la ruta marcada existe la posibilidad de acercarse a otras estaciones más alejadas o de más difícil acceso. Será necesario algo más de tiempo, aunque es una buena forma de conocer el entorno. En nuestro caso decidimos conocer otras dos zonas de Valonsadero.

En primer lugar nos acercamos al Paraje de las Cocinillas, situado en las proximidades del río Pedrajas. Aquí podemos localizar los siguientes abrigos: La Tronera, La Peñota, El Pasadizo y La Asomadilla. Aunque localizarlos requerirá algo más de pericia y atención porque, aunque hay carteles en los abrigos, el camino para llegar a ellos no está señalizado.

Paraje de las Cocinillas. La Asomadilla
Paraje de las Cocinillas. La Asomadilla

Posteriormente nos acercamos a Los Isaces I y Los Isaces II, pero la visibilidad de estos no es muy buena, aunque el paisaje bien merece el esfuerzo. Sin tiempo para más, solo pudimos disfrutar del atardecer durante la bajada.

El resto de estaciones se ha quedado pendiente para una nueva ocasión, puesto que nos hemos quedado con ganas de conocer más a fondo este lugar.

Atardecer en Valonsadero
Atardecer en Valonsadero

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INFORMACIÓN PRÁCTICA: